A pocos días de las elecciones para Cámara y Senado y tras la caída del referendo reeleccionista, en un acto histórico por el respeto a la democracia la contienda se encuentra en todo su furor. Desde su comienzo ésta se ha visto marcada por diferentes fenómenos, comenzando por la incertidumbre causada por la candidatura del Presidente Uribe, pasando por los escándalos para la financiación de las campañas y la compra de votos, y con factores sorpresa como la acogida a las opciones independientes de centro: Partido Verde y Compromiso Ciudadano.
La historia política colombiana se ha caracterizado por su polaridad, la cual no se había visto tan acentuada desde los conflictos entre Conservadores y Liberales, y que ahora se ve protagonizada por Uribistas y Antiuribistas; si bien ahora existen otras alternativas, durante los dos mandatos de Uribe Vélez, la situación ha predominado. No obstante, hoy, a puertas de unas nuevas elecciones, aparecen innovadoras propuestas, a manos del anteriormente inexistente centro, una serie de ideologías y propuestas políticas revolucionarias, con principios diferentes a los planteados por los polarizados partidos tradicionales.
¿De dónde salen estas nuevas opciones? Estos dos nuevos movimientos tienen orígenes comunes, ambos nacen de la necesidad de transformar las formas y los principios de la política colombiana. Por un lado, el Partido Verde Opción Centro, aparece el 25 de Noviembre de 2005, con una clara ideología de manejar la política desde el diálogo y la reconciliación, sumándole el interés por la conservación del medio ambiente, objeto que hasta entonces ningún movimiento político en Colombia había tenido en cuenta. Y por otro, está Compromiso Ciudadano, que surge de la idea de 50 personas, que como ellos mismos dicen en su reseña histórica, “fueron tildados de locos” al querer hacer una nueva forma de política, transparente, basada en la educación, la cultura y la participación ciudadana; abanderados con estos principios, llevaron a la alcaldía de Medellín al doctor Sergio Fajardo en 2004, quien a lo largo de su mandato fue el encargado del cambio, a partir de reformas sociales, de la capital paisa.
Este fue el principio de dos puestas en escena de nuevas ideologías, que hoy llegan a la competencia por la Presidencia del República, encarnadas por Sergio Fajardo, quien inscribió, a manera de proeza, su candidatura con firmas, y por los tres ex alcaldes de Bogotá –Garzón, Peñalosa y Mockus- quienes representan al Partido Verde, cuya consulta será el próximo 14 de marzo, compartiendo el marco de las elecciones al congreso.
El camino a la candidatura de estos personajes no ha sido una más de las habituales postulaciones aristocráticas de los partidos tradicionales, quienes “suben” a un candidato y financian costosas campañas publicitarias que se manejan desde una oficina en Bogotá. Por el contrario, fieles a sus principios, los candidatos de ambos movimientos, han desarrollado campañas innovadoras, que incluyen caminatas por el país llevando sus propuestas de tú a tú, un gran manejo de las TIC, especialmente a lo que confiere a las redes sociales (el Partido Verde ha creado una propia) y mensajes claros, que representan fielmente su convicción por el poder de la educación. Esta es la fórmula que ha logrado que los candidatos se acerquen a la ciudadanía, generando un ambiente de confianza que jamás ha existido en el ámbito de la política.
Una jugada ética por la Presidencia es por lo que se han arriesgado tanto Fajardo como los “tres mosqueteros”, como llaman a los representantes del Partido Verde. En los principios que rigen ambos movimientos, destaca la preocupación por desarrollar la política desde la ética y el respeto, lo cual se refleja claramente no sólo en sus campañas, sino a la hora de enfrentar las críticas de sus opositores. Con relación a este aspecto, cabe resaltar el impacto que han generado los ex alcaldes, por el apoyo fraternal que han personificado a pesar de estar compitiendo por la candidatura, convirtiendo incluso debates en foros, donde en vez de discutir se complementan ideas, como lo afirmó Camila Osorio en su artículo publicado en
En sus propuestas más concretas predominan las reformas sociales desde la educación y la cultura, buscando una igualdad de condiciones y oportunidades, que le permitan al pueblo colombiano salir de la angustiante realidad que vive hoy en día. En el ámbito de los conflictos armados, tema que preocupa seriamente a los colombianos, ratifican la importancia de no ceder terreno a los grupos al margen de la ley, pero le apuestan a un dialogo sincero y sin armas. No obstante, el eje de su política es la transformación social, como salida a los conflictos, vistos en primer lugar desde lo micro para poder enfrentar lo macro, desde una sociedad organizada, con instituciones familiares fuertes y educadas, con igualdad de oportunidades que les garantice su integridad intelectual y colectiva.
¿Un presidente de Centro?
A pasar de tratarse de ideologías, relativamente nuevas, la situación actual se convierte en el escenario ideal para tenerlas en cuenta, la última encuesta, realizada por Napoleón Franco, para RCN, Semana y la FM, demuestra que estas propuestas han sido escuchadas y tenidas en cuenta, dejando a Fajardo con una intención de voto del 9% (ocupando, junto a Vargas lleras, la tercera posición) y a Mockus del 2% (por encima de candidatos como Martha Lucía Ramirez).
Si bien muchos colombianos continúan cegados por el relámpago de la seguridad democrática y se dirigen como un rebaño a las urnas para votar por el elegido del Presidente Uribe, quien para pesar de muchos, no podrá ocupar de nuevo su trono en la Casa de Nariño. Muchos otros, especialmente los jóvenes, han abierto los ojos y se la han jugado al creer en opciones que les garantizan un lugar en las dinámicas participativas y un respiro a las corruptas políticas tradicionales del país. Una opción moderna que le apuesta al medio ambiente, a la educación y a la cultura.
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